Turismo en Zalamea la Real

Historia

HuelvadeSiempre26042015-2Se han creado diversas leyendas como la que hace referencia a la fundación de la población por unos mercaderes del Rey Salomón, en el primer milenio antes de Cristo, quienes la llamaron en su honor “Salomea” o la que habla de que una hija de este Rey se bañó en la Fuente del Fresno.

Hay indicios de establecimientos de población se remontan del Período Calcolítico, como el yacimiento arqueológico de los “Dólmenes de El Pozuelo”, de monumentos megalíticos de carácter funerario, que datan del 2.800 y el 3.000 a.C.

En la época romana, la población se denominó “Callenses Aenanicci” (lugar en el camino del cobre) por la cercanía de las Minas de Riotinto.
Durante la dominación árabe se llamó “Salamun” o “Salameh” (lugar saludable).

Reconquistada en tiempos de Fernando III el Santo, en el siglo XIII, fue invadida por los musulmanes en varias ocasiones, hasta que Alfonso X el Sabio la ganó y donándosela al Arzobispado de Sevilla. Su nombre se castellanizó pasando a ser “Zalamea”.
En el siglo XVI el rey Felipe II le otorgó una Carta de Privilegios, y pasó a llamarse Zalamea la Real.

Zalamea se conviertió  en cabecera de una gran comarca, con actividades agícolas, ganaderas y una floreciente industria artesanal de cueros, cera y lino.

Durante el siglo XIX, se independizó el poblado minero de Minas de Riotinto y la aldea de942144_4282896485272_2022844742_n Riotinto.  En este siglo las explotaciones mineras produjeron numerosos enfrentamientos por la “cuestión de los humos de Huelva”, que culminó en una manisfestación de agricultores y mineros, que se encontraban en ese momento en huelga, que fue duramente reprimida por el ejercito, produciéndose centenares de muertos y heridos.

En el siglo XX tuvo un auge demográfico debido fundamentalmente al auge de la agricultura y la ganadería, así como a  la explotación de las minas de Riotinto.  Durante la II República, en 1931, se emancipó la aldea de El Campillo.

Patrimonio Artístico y Cultural

  • Los Dólmenes de El Pozuelo, del 3000 d.C.

308371_1993878501253_1984729049_nHasta la fecha se han encontrado en Zalamea un total de 49 yacimientos megalíticos que se agrupan en dos grandes áreas, la occidental que se puede denominar como cultura dolménica de El Villar – El Buitrón, y el área oriental ocupada por los dólmenes de El Pozuelo.

Más información en: www.dolmenes-elpozuelo.com

  • Grabados Rupestres de Los Aulagares.

Se encuentran situados a 2 kilómetros al Suroeste de Zalamea la Real, en la finca de ‘Los jornada patrimonioAulagares’, en dos cerros de escasa altura y sobre afloramientos rocosos descarnados por la erosión.
Grupo 1: ocupa una superficie irregular de un bloque granítico de 1,80 x 1,30 metros. Presenta 45 signos circulares muy uniformes, pero con diversas variantes según la diferente combinación de los elementos básicos: círculos, radios y puntos. Sus dimensiones oscilan entre 25 y 5 cm de diámetro.
Grupos 2 y 3: se encuentran en el mismo risco que el anterior pero en distintos bloques. El primero de estos dos grupos presenta 7 signos auténticos y varios más de época moderna. También en estos dos grupos aparecen signos centrales de formas más complejas y mayores dimensiones, apreciándose alguno que se sale de la tónica general, al presentar alguno de sus lados de forma recta.
La antigüedad y autenticidad de estos grabados es la uniformidad temática, observándose al mismo tiempo una generalización entre los motivos, ya que en todos los grupos existe un signo que destaca sobre los demás, lo que ha dado pié a su investigador (Mariano del Amo) a proponer que se trate de la representación del sistema solar.

  • Calzada Romana.

487648_3952403583156_1969954988_nSituada a escasos metros del núcleo poblacional, en el campo de tiro del barrio de la Estación Vieja, de la que aún se pueden ver varios tramos de su trayecto.

La existencia de este vestigio señala la importancia de estas tierras como lugar de paso o de asentamiento para aquellos contingentes que de alguna u otra forma, estaban vinculados a los trabajos en las minas. Y es que debemos tener en cuenta que las vías romanas fueron tanto causa como consecuencia del poblamiento del territorio.

  • Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVII.

Tiene su origen en los comienzos del siglo XVI, aunque se conservan pocos elementos de aquella primera construcción. Situada en la zona alta de la localidad, domina el conjunto urbano como su elemento más importante.

La iglesia tiene planta de salón con tres naves, más ancha la central, con seis tramos separados por arcos de medio punto ligeramente peraltados sobre pilares de sección circular y capiteles toscanos, un tipo poco común en los templos de la provincia.

Con cabecera plana, la Capilla Mayor se presenta sobre podium a mayor altura que el resto, y se cubre, al igual que el tramo siguiente sobre el crucero, con bóvedas nervadas que son vaídas en las laterales de esta parte del templo. También bóvedas vaídas cubren la nave central en los tres primeros tramos, y de arista en las laterales. El coro ocupa el primer tramo, y completan la planta de la iglesia como volúmenes anexos: la torre, de planta cuadrada, junto a la cabecera, la sacristía, y una pequeña capilla, ambas al lado del evangelio.

 

 

La parte más importante de la edificación actual es de finales de ese mismo siglo XVI, cuando la iglesia es dotada de mayores dimensiones y de una nueva configuración espacial según los nuevos cánones estéticos del manierismo. Como consecuencia de esta intervención el templo presenta sus característicos pilares de sección curva y unas interesantes bóvedas en la cabecera, que derivan de los modelos implantados por Hernán Ruiz II desde mediados de la centuria.

La torre, junto a la cabecera, se levanta en el año 1606, y es obra del arquitecto de origen italiano Vermondo Resta; y hacia 1631 la obra ya estaba finalizada.

Un siglo más tarde, entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII se acomete una nueva fase constructiva para reparaciones varias. Pero lo cierto es que la parte de la cabecera y el crucero se conserva, y probablemente se reconstruyera desde esa zona hasta los pies, así como las portadas, ahora con las nuevas formas barrocas.

En la segunda mitad del siglo XVIII se rehace la torre, quizás motivado por reparaciones a causa de algún movimiento sísmico, y también se trabaja en la sacristía y en las bóvedas del coro.

Exteriormente los muros están jalonados por contrafuertes de sección circular, y cuenta con dos portadas situadas en el segundo tramo. Destaca la torre en el conjunto de la iglesia, con su cuerpo de campanas que presenta vanos con una composición de tipo serliana de arco de medio punto flanqueado por dos menores adintelados. Consta de cuatro ménsulas en cada uno de sus flancos, que se corresponden con sendos pedestales y pilastras con incrustaciones cerámicas que flanquean los huecos. Tras el friso y el antepecho abalaustrado con remates decorativos, el chapitel se apea sobre un tambor octogonal y queda decorado con los clásicos azulejos en color azul y blanco.

Esta iglesia de Nuestra Señora de la Asunción está declarada Bien de Interés Cultural en su categoría de Monumento, y así aparece publicado en el BOJA.

  • Ermitas de San.Vicente, San. Blas , Divina Pastora, Santo Sepulcro.

San Vicente. Se trata de un edificio de tradición mudéjar de una sola nave con cuatro tramos separados por arcos transversales rebajados y presbiterio de planta cuadrada con arco toral ligeramente apuntado.
La fachada principal está precedida por un pórtico de arcos de medio punto y coronada por una espadaña de dos vanos entre pilastras revestidas de azulejos. En el lado izquierdo se adosan la sacristía y la casa del santero.

 

 

La ermita es conocida documentalmente desde la primera mitad del siglo XV, aunque su aspecto actual es el resultado de profundas remodelaciones posteriores. Como consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755, fue reparada por el alarife local Juan Martín Buitrón. Años más tarde, tras el nombramiento de San Vicente como patrón del pueblo el edificio fue de nuevo intervenido, añadiéndose en 1787 la espadaña y finalmente en 1794 se le añadió la sacristía.

En 1929 se colocaron los paños de azulejos del zócalo interior y en el exterior del presbiterio, un panel de cuerda seca con la imagen del santo titular. También entonces se desmontó la bóveda de la capilla mayor, sustituyéndose por la actual cubierta adintelada para colocar un retablo neobarroco. En 1936, con el inicio de la Guerra Civil, la ermita sufrió un grave incendio, destruyéndose un retablo del siglo XVI y la imagen titular del Santo Patrón postrada en su interior.

San Blas.La ermita estuvo dedicada, en sus inicios, a Santa María de Ureña. En el siglo XIX, la ermita es mencionada con el título de San Blas y se le adscribe una huerta y dos tierras numeradas que costean una función religiosa en su día y una lámpara de aceite que arde en el altar todo el año

Esta ermita data de finales del siglo XV, siendo la segunda más antigua erigida en Zalamea la Real, después de la ermita de San Vicente.

En sus inicios estuvo dedicada a Santa María de Ureña, tal como se recoge en las Ordenanzas Municipales de Zalamea la Real, del año 1534. Posiblemente la advocación a la santa perduró hasta principios del siglo XVIII.A mediados del siglo XIX, los documentos que citan a dicho edificio ya lo hacen con el nombre de Ermita de San Blas, omitiéndose ya el de Santa María de Ureña.

Actualmente sigue dando culto en su interior a este Santo. Debió ser un edificio de tipo mudejar muy reestructurada en el siglo XVIII. En su construcción fueron aprovechados sillares de piedra de época romana, que aún hoy en día se pueden ver.

Ermita de la Divina Pastora. Su construcción data de 1699, a raíz de una epidemia de1924369_10201787576285754_5674527952051449115_n (1) peste, siendo dedicada a San Juan Bautista y a San Sebastián. En 1749 se colocó un camarín para la Divina Pastora. De su puerta sale, en el mes de mayo, la romería de El Romerito. Esta sencilla y bonita ermita de una sola nave y bella espadaña, comenzó su construcción en 1699, a raíz de una epidemia que asoló Zalamea la Real a finales del siglo XVII.

CIQkiXmWoAAMUsQSe dedicó al culto de dos Santos: San Juan Bautista y San Sebastián. A mediados del siglo XVIII, posiblemente a consecuencia del mal estado del edificio, sufrió una importante reforma.En 1746 se colocó en su interior el camarín para albergar la imagen de la Divina Pastora, con lo que el número de advocaciones de esta ermita aumentó en número, predominando actualmente ésta última.

En el año 1936, a consecuencia de los acontecimientos bélicos, se quemó una importante talla de San Miguel atribuida a Juan de Mesa. Es la única ermita de Zalamea la Real que se encuentra dentro del casco urbano del pueblo. De sus puertas sale la romería de El Romerito, puesto que su titular, la Divina Pastora, es llevada en procesión desde la propia ermita hasta la finca donde se celebra tal evento. En verano también se celebra en su entorno las fiestas en honor a la Divina Pastora.

Ermita del Santo Sepulcro.El 6 de octubre de 1776, Gabriel Alejandro Sanz cursó una solicitud al Cabildo, reclamando una mayor extensión de terreno para construir en él una ermita que se llamaría del Santo Sepulcro, “en que se venere con mayor culto una imagen de Nuestro Señor Sepultado”.

 

El 4 de julio de 1776 comienzan las obras que darán pie a la erección de este edificio zalameño, como etapa final de uno de los procesos religiosos más importantes de Zalamea la Real, instaurado en la localidad años antes: la Vía Sacra. Uno de sus principales precursores, D. Gabriel Alejandro Sanz, nos introduce en sus comienzos:

“Viendo, pues, que teníamos imperfecta nuestra buena obra, por faltarle el Santo Sepulcro, se hizo un último esfuerzo, para de una vez perfeccionarla, empezándose con suma alegría de este pueblo, dicho Santo Sepulcro, al 4 del mes pasado, a los 30 pasos del Santo Calvario”. Su finalidad original, y para la que aún se conserva hoy, fue y es la de emular el sepulcro donde fue enterrado Jesús de Nazaret tras su muerte en cruz. Por ello se erige como la última estación del Vía Crucis, completando así este tradicional ritual impulsado por la Iglesia Católica desde inicios de la Edad Moderna.

El 13 de agosto de 1777 se colocó en su interior la imagen del Señor Sepultado, gracias a la cesión de Dña. María Hidalgo. Actualmente se venera la imagen del Cristo Yacente, obra de imaginería sacra de mediados del siglo XX.

Su entorno se completa con una gran peana coronada con cruz, que alberga la XI estación del Vía Crucis; y con el Santo Calvario, monumento que emula el Monte Calvario, con tres peanas que sustentan las cruces del momento de la Crucifixión.

En 2013 se realizó una importante reforma, que devolvió a la ermita su estética tradicional perdida en una poco acertada intervención en la década de los setenta del pasado siglo.

  • Plaza de Toros de Zalamea la Real.

plaza-de-toros-de-zalamea-la-real-2La plaza de Toros de Zalamea se inserta en la trama urbana como un edificio exento, muy presente en la ciudad.

Desde el exterior la plaza muestra su particular belleza en la puerta de la sombra, donde los oportunos desagües se usan como elementos de la composición en fachada. En el interior encontramos todos los elementos de una plaza monumental, palcos presidenciales, palco para la música, puerta de sol, puerta de sombra, toriles, corrales… También cuenta con enfermería, desolladero, y demás dependencias necesarias.

Su construcción con un interesante aparejo del ladrillo aplantillado, y su perfecta traza poligonal con coso circular de unos 34 metros de diámetro, dan constancia de una bella y sólida dirección arquitectónica.

Es de propiedad municipal, se encuentra en buen estado de conservación y uso, celebrándose corridas principalmente en la Feria de Septiembre y en festivales esporádicos a lo largo del año.

La Peña Taurina ubicada en la Calle El Caño, recoge en su interior diferentes objetos de la historia taurina de la localidad.

Datos Históricos

A las afueras del pueblo se encuentra la plaza de toros, una de las de mayor solera de la Plaza_Zalamea_1905provincia, fue construida en 1879 por el alarife local Teodoro Pernil Quiñones, siendo costeada por la sociedad privada Los Arrepentidos.

Se construyó sobre el solar que ocupaba ¿El Coso o Corralón del Concejo¿, lugar donde se realizaban los juegos y corridas de toros desde tiempos inmemoriales.. El primer arrendatario de la plaza fue D. José Vázquez González, por la cantidad de tres mil quinientos reales.

ayuntamiento-zalamea-la-real-14006703En 1909 se amplió el graderío de la plaza en 1500 localidades, el proyecto fue realizado por D. Moisés Serrano. En el año 1996 adquiere la propiedad el Ayuntamiento, y desde entonces se están realizando obras de consolidación con las que la plaza está recuperando su afianzamiento en seguridad y estética, por lo que podemos seguir disfrutando de buenos festejos cada año. La plaza está formada constructivamente por tres muros circulares concéntricos. Entre los dos muros interiores, plaza antigua, el graderío se forma por relleno. Entre los dos muros exteriores, plaza ampliada, el graderío, en gran parte se forma por elementos portantes lineales que apoyan en muros radiales que atan a su vez a los muros circulares.

En 2010 la Plaza de Toros entró a formar parte de la Unión de Plazas Históricas, tras presentar la solicitud de ingreso su actual propietario el Ayuntamiento de Zalamea la Real y ser aceptada la misma en la Asamblea General celebrada el 22 de febrero de 2010 en Madrid.

  • Mercado de Abastos.

A finales del siglo XIX y principios del XX se produjo un inusitado crecimiento demográfico y una auténtica explosión urbana en la cuenca minera como consecuencia de la industrialización de la actividad minera tras la llegada de los consorcios extranjeros.

 

La población de Zalamea llegó a triplicarse en pocas décadas, lo que hizo evidente la necesidad de dotarla de infraestructuras urbanas acordes con las nuevas características socioeconómicas de la localidad. Y un mercado de abasto era de vital importancia.

Tras dos proyectos fracasados, en 1902 se aprueba la construcción del Mercado de Abasto de Zalamea en la antigua Calle Albareda (Actual Calle Fuentes). Dos años después concluyeron las obras, siendo inaugurado en 1904.

Al igual que una gran parte de los edificios de la provincia, su estilo está influenciado por la arquitectura colonialista inglesa. La combinación del ladrillo visto, el acero y el vidrio dotaron al edificio del aspecto modernista que aún mantiene.

Esta infraestructura urbana se convirtió al cabo de poco tiempo en el centro neurálgico de la localidad, donde sus bulliciosos puestos ofrecían todo tipos de productos con los que cubrir las demandas de los zalameños.

Tras cesar su actividad como Mercado a finales del Siglo XX, se instala en su interior el Centro de Interpretación de la Cultura Dolménica. Actualmente, se utiliza como espacio de usos múltiples.

Otros Edificios y Espacios Urbanos.

Casa Cilla. Ubicada en la Calle del Castillo, probablemente una de las más antiguas de la localidad, se encontraba el depósito o cilla donde se recogía el grano destinado a los diezmos de la iglesia. Gracias a este impuesto, el estamento eclesiástico podía sufragar las construcciones de iglesias, gastos de personal o cubrir sus necesidades capitulares.

Aunque se cita por primera vez en un documento oficial de 1673, se tiene constancia de que en el siglo XVI ya existía en Zalamea la cilla sobre la que debió construirse la actual. Este modesto edificio con alero de madera, posee una sola ventana y un portón enmarcado por un sencillo pórtico de ladrillo visto.

Ya en el siglo XVIII, el Arzobispado de Sevilla adquirió el edificio que separaba la Casa Cilla de la llamada “Casa del Cura”. Tras una remodelación, de la que data su hermosa portada neoclásica, se convirtió en la residencia habitual del párroco y el granero anexo a la cilla. Debemos recordar que Zalamea era la cabecera de una amplia comarca que comprendía, entre otras, poblaciones como Nerva, El Campillo o Minas de Riotinto.

A mediados del siglo XIX se produciría en España la supresión definitiva de los diezmos, por lo que estos edificios fueron perdiendo paulatinamente su importancia. En la actualidad acoge exposiciones temporales.

Teatro Ruíz Tatay. Entre los gastos municipales recogidos en acta del 20 de Teatro-Ruiz-Tatay-de-Zalameanoviembre de 1931, consta una partida de 102 pts, pagadas a Don Manuel Matías Lorenzo por tres funciones de cine público dadas en las noches de feria de septiembre; pero las películas se pasaron al aire libre, pues aún no estaba construido el local al que nos referimos. Posiblemente, fue entonces cuando se fraguó el proyecto de su construcción por parte de una sociedad limitada con vista a su explotación.

Se recibe un escrito, el 16 de junio de 1932, pidiendo unos tablones y borriquetes al ayuntamiento para “el andamiaje de la obra que están realizando para la construcción del Teatro en esta villa”. Las obras finalizaron y se inauguró el Salón en 1933. La construcción presentó desde el principio graves defectos, tanto de humedad como de elevación de cimientos y, posteriormente, mobiliario inadecuado e incómodo y sonoridad deficiente. Defectos de lo que adoleció hasta su definitiva clausura, en 1988, pero que llenó de nostalgia y agridulces recuerdos a toda una generación zalameña de posguerra.

El edificio ha sido adquirido por el ayuntamiento y hoy restaurado, modernizado y bautizado como Teatro Municipal Ruiz Tatay. En esta nueva época, se han sucedido en su escenario actuaciones artísticas de máxima categoría mundial. En el hall se suceden distintas actividades culturales como conferencias o exposiciones.

Plaza de Talero. La tradición oral atribuye a este espacio el núcleo fundacional de la villa. 12509635_655114557925578_1442458480888618659_nSegún la leyenda, una expedición del Rey Salomón estableció un campamento en la actual Plaza de Talero mientras exploraban las riquezas mineras del entorno. El campamento se convirtió en población estable e incluso se señala a una de las casas solariegas de la plaza como primera vivienda de Zalamea, cuya primera moradora fue Salomé, hija de Salomón. Está dedicada a D. Juan Talero: abogado y diputado del partido Liberal, fue un político defensor de la causa de los pueblos de la Cuenca Minera en los enfrentamientos que tuvieron contra la Compañía de Minas de Riotinto.

Plaza de la Constitución. En 1972 se opta por abrir un nuevo espacio abierto en el centro de la localidad, derribándose dos edificios históricos como la cárcel y el Hospital de Santa María de Augusta. La nueva plaza ocupaba dos niveles y se mantuvo con dicha disposición hasta la segunda década del presente siglo.

En 2105, se inaugura la actual plaza. En su distribución, se hace un homenaje a las siete aldeas que integran el municipio mediante la colocación de un azulejo con el nombre de cada aldea en las siete columnas que sostienen la pérgola. Del mismo modo, se hace un homenaje a la clase trabajadora mediante la colocación de un azulejo alusivo en los espaldares de los tres bancos de mampostería, a las profesiones con la que históricamente el pueblo de Zalamea se ha ganado la vida: la minería, el campo -ganadería y agricultura- y la albañilería.

Un papel predominante tiene la fuente y su gran azulejo con motivos ornamentales y con una vista del pueblo presidida por la Torre. En la parte intermedia de la fuente también aparece el rótulo con el nombre de ‘Zalamea la Real‘. Una fuente que merece la pena ver de noche por la belleza del juego de luces que tiene.

Maceteros, árboles, plantas, arbustos y flores adornan la plaza junto una arquitectura cuidada que propician un entorno y una plaza como se merece el pueblo de Zalamea la Real.

Fiestas y Tradiciones

  •  Fiestas de San Vicente, fin de semana cercano al 22 de enero.
  •  Fiestas de San Blas, en febrero.
  •  Semana Santa. Marzo-Abril.
  •  Fiestas de El Romerito, segundo fin de semana de mayo.
  •  Verbena de San Juan, el 25 de junio
  •  Feria de Zalamea, primer Miércoles de septiembre.
  •  Día de las Candelas, el 7 de diciembre.
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